por Dafne Tarré (Creative Design en Mero Mole)

El futuro del retail está forjándose: cada vez son más las marcas enfocadas en moda de lujo que están incursionando en la industria de alimentos y bebidas.

El diablo está en los aperitivos:

Firmas como Burberry con Thoma’s Café en Londres, Dior con su Café en Seúl dirigido por Pierre Hermé: ganador del World’s Best Pastry Chef, Beige en Tokyo de Chanel en colaboración con Alain Ducasse, poseedor de más de 20 estrellas Michelin, hasta The Blue Box Café de Tiffany que nos remonta a tan recordada película protagonizada por Audrey Hepburn. ¿Qué está pasando con la frontera desdibujada entre retail y restaurante?

Thomas’s restaurant by Burberry.

En la era de las experiencias el lujo también se come:

Según un reporte de Bain & Co’s: expertos en análisis del consumidor mundial, las ventas de la industria de alimentos y bebidas high-end en el 2018 tuvieron un aumento en el 10%, es el segundo año consecutivo generando un incremento mayor al crecimiento de Personal Luxury Goods.

En la era digital donde la compra en línea está aumentando, los retailers están tomando medidas para crear tráfico en sus boutiques a través de la premisa experiencial, comer como necesidad humana no sólo satisface al cuerpo sino que se convierte en un punto de crear lazos sociales, no importa si el e-commerce está a la alza y el mismo Delivery en plataformas como Uber Eats, la gente seguirá teniendo la necesidad de compartir, en palabras de Giorgio Armani como precursor de esta tendencia con más de trece centros de consumo:  “Siempre quise que Armani se convirtiera en una marca de expresión del estilo como una forma de vida: de simplicidad sofisticada como un signo de elegancia en cada campo. La comida, el cual es uno de los elementos más importantes del día a día, no puede faltar”.

Emporio Armani Caffè & Ristorante.

Crear destinos gastronómicos como estrategia:

¿Qué mejor forma de terminar una tarde de compras en Milán que con un refrescante cocktail servido por Dolce and Gabbana o con un Martini en el irreverente Martini Bistrot, un lugar donde el relax y el glamour van de la mano? Al tener este tipo de lugares se incrementa el tiempo dentro de la tienda que nos lleva a vivir mejor la experiencia de la marca y generar más puntos de contacto con la misma.

Gucci by Bottura.

La Osteria Gucci dentro del Gucci Garden en Florencia es un gran ejemplo de cómo se puede evolucionar la experiencia tradicional del retail con una mezcla de museo interactivo, sala de cine, boutique y un restaurante Fine Dining. Un maridaje perfecto entre una arquitectura mágica del Pallazo della Mercanzia: un edificio del siglo XIV, más el sazón de uno de los chefs más emblemáticos de la historia con tres estrella Michelin: Massimo Bottura. Massimo ha logrado crear un menú excepcional, basando los platillos en los diferentes viajes que ha hecho; y por el último el sello de la gran casa Gucci, hacen de la Ostería un lugar imperdible.

Desayuno en ¿Dior?  Y Wes Anderson vistiendo a la moda.

Ya no sólo puedes ir a la boutique a comprar una bolsa o una corbata: ¿Qué tal una cena de negocios o un catch up con tus amigos en el café Dior acompañado de un latte y un pastel de chocolate? Yo le llamo “branding experiencial”: estrategia de marca que crea conexiones profundas con el visitante al incrementar su tiempo de permanencia. Diseñar un centro de consumo es una experiencia redonda: una marca además de ser “tocada” y “vista” por sus productos ahora también es saboreada lo que genera una comunión con el usuario.  Sabemos que una bolsa Birkin de $400,000 es una posibilidad para pocas personas de la población, pero, ¿qué tal tomar un Macchiato en Café Madang de Hermés? La marca amplifica sus posibilidades al incluir distintos cheques promedio en su experiencia. Esto permite crear cierta lealtad y captar a una nueva audiencia que se puede convertir en consumidor recurrente.

Café Dior.

El Bar Luce ubicado en Milán en el interior de la fundación Prada, creado por Wes Anderson es un lugar que te hará sentir dentro de un set de grabación. El diseño del lugar es totalmente instagrameable, con una gama de colores pastel que le da el toque distintivo del director. Tomó como inspiración los cafés de Milán de los años cincuenta y como parte del ADN detallista de Wes, cuidó hasta el último detalle para crear un lugar relajado que inspira a cualquiera. Dentro del lugar se sirven famosas bebidas italianas como Campari, espresso o un refrescante Aperol. ¡Mamma mia!

Maridando industrias

Al final, la industria de alimentos y bebidas y el retail tienen muchas cosas en común:  se rigen por tendencias, cuentan historias, buscar conectar con sus consumidores, tienen un estilo que los diferencia y las dos están dirigidas por creativos que transforman la materia prima y la convierten en obras de arte que generan sensaciones y emociones en sus consumidores. Como dice nuestro querido Massimo Bottura: “Tanto la alta costura y como la alta cocina son una receta hecha en el cielo.”

*Nuestro mero mole es hacer restaurantes y food halls a nivel global que generen experiencias extraordinarias para sus consumidores e inversionistas.